Mientras que en la prensa mundial, otros países destacan por notas relativas a extremismo religioso, políticas migratorias o actos de terrorismo, en el caso de México la mayoría de las notas en los medios internacionales, versan sobre el tema del narcotráfico. Supongo que tal sesgo tiende a basar la imagen internacional del mexicano en la figura del Narco, y ha sido el escritor sinaloense Élmer Mendoza quien ha encabezado la vanguardia literaria nacional que asume tal sesgo y lo aborda como temática central.

Así es también como la novela policíaca – ésa máquina de leer, bien engrasada – se vuelve el género obligado de la narcoliteratura, aumentando sin embargo varias dificultades: primero, el reto de su credibilidad, dada la falta de credibilidad de la policía mexicana, y luego la innovación tanto formal como temática en un género tan sobado como la novela negra. Ante dichas dificultades Élmer logra continuar una carrera novelística en constante ascenso, y aunque tal vez se encuentre en su mejor momento hasta la fecha, es probable que todavía no haya alcanzado su cúspide como escritor.

En esta ocasión, el autor nos presenta otra aventura del “Zurdo” Edgar Mendieta, detective sinaloense de inevitable simpatía, antihéroe patético capaz de recibir golpizas de tipos aún más patéticos que él, mientras avanza entre un reguero de muertos que se le abre por delante conforme avanza en su investigación, en un escenario de cárteles de la droga y la política, con gusto de camarones, cerveza y aguachile, para refrescar nuevamente la escena internacional del género negro, como ya lo ha hecho en sus libros anteriores, sometiendo a sus lectores a un corrosivo e ineludible simbólico de la realidad actual.

Mario de la Cruz Arreola

DataLab

julio 2, 2010

http://www.ldelectura.com/la-revista/coordenadas/70-version2.html

Los olores de Johana

junio 6, 2010

Johanna González Bernáldez
El olor a pintura de aceite y a tiner cuando mi abuelo cada anio pintaba la casa (era de rigor cada anio)
El olor a  monedas viejas que guardaban en botes  al andar husmenado las cosas de mis abuelos  (y que ya ni valen jaja)
El olor a Atun cuando lo curtes en limon al preparar ceviche
El olor a carne asada en el ambiente, cuando recorro los fraccionamientos

en mi carro esto es muy comun cuando es el clasico de futbol en  MTY
El olor a Gel antibacterial Cuando vas entrando a cada area del Hospital
El olor a Caldo de res con verduras cuando entraba a la casa de mi abuela despues de llegar de la escuela.
El olor a Tabaco cuando abres por primera ves una cajetilla (aunque no fumo) me encanta olerlo.
El olor  de las reliquias  y  las piezas de ceramica de mi abuela al abrir  la puerta de  la vitrina  Tantos anios almacenados  en esa  vitrina🙂
El olor a naturaleza cuando ibamos a Sierra de Juarez a acampar.
El olor a sangre  en mis rodillas y codos cuando me parti la madre en el patin del diablo en mi infancia.

Los olores de Lilia

mayo 26, 2010

1.-El olor a gasolina y aceite curtidos en el cuerpo del mecánico 
que estuvo 13 años sobre  mi piel
2.-La plástilina pelikan en una  maqueta de 3er grado de primaria
3.-La agradable  mezcla de los  olores paternos y maternos, en el
camisón que todos los días mi  mamá dejaba en casa al irse a 
trabajar.
4.-El revoltijo de Sandwich de bolonia y leche con quick, pasando por
mi traquea y de  camino al w.c., durante los primeros 3 meses de embarazo
5.-Esos elotes recién  cociditos ,invitando a morder hasta  la mazorca
6.-Cuando descansando sobre mi  vientre, aspire la flatulencia entera
de  mi gato, haciéndome  recordar, que preferí darle sobras de comida
a sus croquetas…por la urgencia de tomarme 5 caguamas más en un 
atardecer  caluroso.
7.-Ese  extraño  aroma a  cebolla, tortillas, calabaza con pañales de
bebe y algo más, que  algunas personas despiden al termino de una
 jornada de trabajo coincidiendo con mi cansancio de un agosto mexicalense
 rumbo a casa en  el camión Lago.
8.-un  Steffano bien aplicado sobre un torso que  seguramente 
seguirá  siendo el camino que siga hasta esa parte que más 
me agrada de él
9.-Los  nanchis (nanches)  con  chilito 
que poco a  poco devorabamos,en el  único cine del pueblo
 mientras nos  desencantaba otra película más del Santo
10.-Un muñon empapado  de isodine, en cada limpieza que 
mi abuela requería en su pierna  amputada, queriendo yo resarcir
ese dolor suyo que a  final de cuentas le  abrió paso 
a la muerte.
 11.-El torturante olor a clavo en un consultorio dental,
acompañado  claro, de el sonido aterrador de la  fresa.
12.-Olds Spice impregnado en la vieja undershirt de mi padre
guardada en una bolsa de plástico,y con la que  a  veces
cubro mi cara, intentando retener en mi memoria la
fragmentada  imágen que guardo de él
13.-El bendito olor a sangre fresca y manchante, bienvenida cada 28 días,
dándome tranquilidad y sosiego, hasta que pase otro tanto.

Los olores de Paulina.

mayo 25, 2010

El olor en las tiendas pequeñas y grandes, pero siempre poco iluminadas, donde se venden dulces y cosas para fiestas.
El jugo de uva derramado en las vinícolas.
Los gatos recién nacidos y todos sus fluidos.
Las cavas de San Antonio de las Minas.
El horno de las pizzas de leña cuando se abre para sacar la siguiente, con alcachofas.
Las áreas de terapia intensiva.
Lo que Agustín Yáñez llamaba “al filo del agua” cuando entra por la ventan y llena los espacios.
Los cuadernos y libros que se abren el primer día de clases.
Las tortillas de maíz dorándose en un asador, a media tarde.
El que percibo que surge de mi cuello y mis hombros cuando apareces.

                     
                        Paulina De la Cueva

conceptart

mayo 8, 2010

http://conceptart.org/

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